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Hipnosis para el comer emocional

¿Te suena esto?

  • Comes sin hambre, casi sin darte cuenta, y lo notas cuando ya está.
  • Te calmas comiendo y a los diez minutos te sientes peor que antes.
  • Empiezas el lunes decidida y el jueves ya te fallaste otra vez.
  • Te hablas durísimo por esto, mucho más de lo que le hablarías a nadie.

Cuando comer es lo único que baja el nivel de algo, sacarlo por la fuerza no funciona: deja el nivel arriba y le suma la culpa. Por eso trabajamos primero qué está calmando.

Qué se trabaja en sesión

Qué se calma comiendo

Casi nunca es hambre. Suele ser tensión, soledad, cansancio o un final de día sin nada propio.

El momento antes del momento

Hay una señal que aparece antes de abrir la heladera. Reconocerla es la mitad del trabajo.

Bajarle el tono a la voz de después

La culpa no ayuda a comer distinto: alimenta el ciclo. Se trabaja también.

Ver cómo es una sesión, paso a paso →

Lo que no hago con esto

No trabajo con peso, no doy pautas de alimentación y no acompaño dietas. Si hay un trastorno de la conducta alimentaria —o la sospecha de uno— eso necesita atención profesional específica y te lo voy a decir de frente.

La lista completa de lo que no hago →

Preguntas

¿Voy a bajar de peso?

No es lo que trabajo ni lo que prometo. Trabajo la parte emocional; el peso es un tema de salud que corresponde a otro profesional.

¿Me vas a decir qué comer?

No. No es mi campo y hacerlo sería meterme donde no me corresponde.

Ya hice muchas dietas. ¿Esto es una más?

No es una dieta. No hay plan, ni permitidos, ni prohibidos. Se mira qué sostiene el hábito por dentro.

Otras cosas que se pueden trabajar

¿Es esto lo que te trae?

Escríbeme y me cuentas. Te digo si puedo acompañarte, y si me parece que necesitas otra cosa, también te lo digo.

Te contesto yo. Sin compromiso y sin prisa.