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Cómo es una sesión, paso a paso

Si estás leyendo esto es probable que te frene no saber qué va a pasar. Es la duda más común y me parece sana. Así que te lo cuento entero.

Antes de la sesión

Nos escribimos por WhatsApp y me cuentas qué te trae. Te explico cómo es el proceso y acordamos día y hora, en tu horario.

Antes de la videollamada te pido que completes un formulario corto: qué te trae, si estás en tratamiento y algunas preguntas de seguridad. No es burocracia. Es lo que me permite entrar a la llamada sabiendo con quién hablo, y es también donde detecto si lo que necesitas es otra cosa. Si es así, te lo digo.

Qué necesitas de tu lado

  • Un lugar donde nadie te interrumpa durante la sesión.
  • Auriculares. Hacen más diferencia de la que parece.
  • Buena conexión, y el teléfono en silencio.
  • Ropa cómoda y algo para taparte: a veces baja la temperatura del cuerpo.
  • Agua cerca.

Los primeros minutos: hablamos

Nada de técnica todavía. Me cuentas cómo llegaste hoy, qué esperas y qué te da un poco de miedo. Te pregunto lo que necesito saber y te respondo lo que quieras preguntarme. Este rato no es previo a la sesión: es parte de la sesión.

Bajar el ruido

Después te guío con la voz a un estado de atención concentrada. Se parece a cuando te absorbe una película y dejas de escuchar lo de al lado, o a cuando haces un trayecto que conoces de memoria y llegas sin acordarte del camino.

Eso es todo lo que es. No pierdes el control: recuperas tu centro. Escuchas mi voz, entiendes lo que digo, puedes hablar, moverte, abrir los ojos y parar. Si en algún momento quieres parar, paramos, y no hay que explicar nada.

El trabajo

Con el ruido más bajo, aparece lo que el cuerpo tenía guardado: una imagen, una escena, una sensación, a veces sólo una emoción sin nombre. Trabajamos con eso, a tu ritmo. No hay nada que tengas que lograr ese día.

A veces hay llanto. A veces no pasa nada visible y también está bien. No todas las sesiones tienen un momento intenso, y una sesión tranquila no es una sesión perdida.

Volver y ordenar

Volvemos con calma, sin prisa. Conversamos lo que pasó, le ponemos palabras y te dejo un recurso breve para el día a día: algo de dos minutos, para cuando el pecho se cierra y no hay nadie cerca.

Después

Cada persona reacciona distinto. Hay quien duerme de un tirón esa noche, quien amanece con más claridad, y quien no nota nada hasta unos días después, en algo pequeño: no reaccionar como siempre ante algo de siempre.

Te escribo para saber cómo te sentiste. No para venderte la siguiente.

¿Te quedó alguna duda?

Escríbeme y te la respondo. Preguntar no compromete a nada, y prefiero que llegues sabiendo.

Te contesto yo. Sin compromiso y sin prisa.