Lo que no hago
Casi todas las páginas de este mundo son una lista de lo que se consigue. Esta es la lista de lo que no, y creo que dice más.
No prometo curación ni resultados
No te voy a decir que en tres sesiones baja la ansiedad, ni que en seis cambia tu vida. No lo sé, nadie lo sabe, y ponerle un número a tu proceso es faltarte el respeto. Se acompaña un proceso; no se arregla a una persona.
No diagnostico y no trato enfermedades
No soy médica ni psicóloga, y no me presento como si lo fuera. No pongo nombres clínicos a lo que te pasa y no trato patologías.
Trabajo con la historia emocional que acompaña a lo que te pasa —es a lo que me dedico y está explicado en biodescodificación— y eso convive con esta línea sin contradecirla: escuchar lo emocional de un síntoma no es diagnosticarlo, y no reemplaza a quien te atiende.
No toco tu medicación. Nunca.
No la indico, no la sugiero y no la cuestiono. Ni para que la tomes ni para que la dejes, aunque me lo preguntes. Esa conversación es con quien te la recetó, y si alguna vez alguien en este rubro te dice lo contrario, deberías desconfiar de esa persona.
No reemplazo tu tratamiento
Si estás haciendo terapia o tienes un tratamiento médico, esto se suma. Es una herramienta más, no un cambio de camino. Y si en algún momento me parece que lo que necesitas está fuera de lo que puedo acompañar, te lo digo aunque signifique que no trabajemos juntas.
No atiendo urgencias
Si estás en una situación de riesgo para ti o para otra persona, esto no es el lugar y no puede ayudarte a tiempo. Busca atención de urgencia en tu país. Te lo digo aquí y te lo voy a decir en persona si hace falta.
No uso urgencia para que decidas
No hay cupos que se agotan, ni descuentos que vencen, ni promociones para hoy. Si necesitas pensarlo un mes, piénsalo un mes. Voy a estar igual.
No publico testimonios
Hoy no tengo ninguno con consentimiento, y no voy a inventarlos ni a poner ejemplos con nombres cambiados. Cuando alguien quiera compartir su experiencia y me dé permiso para publicarla, la vas a leer aquí y va a ser de verdad.
Mientras tanto prefiero que la confianza venga de otro lado: de que puedas ver el proceso completo antes de decidir, de veinte años en estos temas, y de que te diga qué no hago.
No hago espectáculo
Nadie hace nada ridículo y nadie queda expuesto. Esto no es un show. Es un trabajo tranquilo, con tu permiso en cada paso, y contigo consciente todo el tiempo.
Si después de esto todavía te interesa, hablemos
Escríbeme y te cuento cómo sería en tu caso. Preferiría que llegues sabiendo qué esperar.
Te contesto yo. Sin compromiso y sin prisa.